La capacidad de las mujeres de hacer varias cosas a la vez, es algo que se menciona a veces como un rasgo positivo y otras como una falta de enfoque. De hecho, hay determinadas actividades que requieren concentración, que rara vez son desarrolladas por este género, porque entiendo que culturalmente estamos más formadas para atender al conjunto y velar por el buen funcionamiento general, haciendo muchas cosas en simultáneo.
Creo que tiene que ver con que las mujeres vivimos varias vidas. Esto obviamente va a ser generalizador e insostenible, y vamos a encontrar muchos cisnes negros, pero necesito hacerme cargo del margen de error para poder pensar desde el género. La atribución de más tareas de las que caben en su día, es en la actualidad una de las marcas de opresión sobre el género. A cambio de "dejarnos" salir a trabajar, ha quedado el mandato implícito de "bueno pero..." pero dejá todo limpio, pero no abandones a los viejos, pero sé buena madre, pero no descuides tu relación con la pareja, pero mantenete flaca, pero cuidá la relación con los vecinos, pero llamá por teléfono por los cumpleaños, y una larga lista de "obligaciones", quizás innecesarias desde el punto de vista de los hombres, pero indispensables para el funcionamiento de la sociedad.
La realidad es que las tareas implícitas y las explícitas, las elegidas y las atribuidas, las obligaciones y los placeres, el esfuerzo y el descanso, no caben en nuestras 24 horas. Entonces las superponemos. Hacemos cosas a la vez. Dejamos cosas funcionando mientras trabajamos en otras. Nos concentramos mientras miramos de reojo (o sea, no nos concentramos)
Ojalá nuestras micronegociaciones con nuestros hombres, parejas, padres, hijos, vecinos vayan orientadas a que ellos puedan pensar, a veces, desde la perspectiva de la simultaneidad, para que puedan asumir algunas de las tareas naturales de la vida. Que nosotras podamos concentrarnos en tareas que deseamos con el alma, aunque se inunde el mundo. Porque nos están cagando si no nos dejan el lujo de sumergirnos en la magia de hacer solo una cosa, que esa cosa nos consuma el cerebro y la energía, que nos trague y el tiempo se acelere....
Y también estamos cagando a los hombres si no pueden experimentar la maravilla de sostener de a ratos el mundo, de que la vida dependa de ellos y de que todo se caiga si no envuelven la realidad con la femenina vista panorámica.