Me angustia ver a las mujeres robadas.
Verme robada y vaciarme en la angustia
Entre la culpa y la audacia,
la angustia.
Otra vez la misma historia. Mi amiga herida. Por la vida. Por lo inmanejable. Por lo inevitable. Por lo que asfixia e inmoviliza. Por su madre.
Ella no ve la relación entre no dormir siesta y sus ojeras, cree que es porque su bebé se despierta a la noche: y le grita.
Se siente distinta cuando cuenta que sus tres hermanos no le hablan. Es distinta. No se pregunta por qué no le hablan.
Se siente víctima y culpable. Hace todo lo que puede. Hace más de lo que puede.
Ella no ve la relación entre no volver a su casa, quedarse con su madre por compromiso y que su casa sea un desastre. Cree que su bebé no la deja hacer nada.
Ella no ve que el tiempo que le dedica a su madre y le niega a su hijo no es amor sino temor.
Ella cree que él se porta mal, como ella. Cree que los viejos son inocentes.
Cree que las madres son inocentes. Las madres de hijas mujeres y sus concentrados para llagas.... para sanarlas dos o tres veces en la vida, para detectarlas siempre... para avivarlas unas cuantas veces... para profundizarlas toda vez que somos débiles. Toda vez que necesitan que seamos débiles.
Ella no ve a su esposo desfallecer de soledad y refugiarse en sus libros, en su trabajo cada vez más intelectual y más inútil, cada vez más obsesivo y más insulso.
Quizás cuando sea vieja entienda el egoísmo inconsciente disfrazado de ayuda, de consejo, de carácter...
Quizás cuando vieja entienda a algunas viejas.
Quizás cuando vieja sea mala.
Ojalá que no.
domingo, 11 de octubre de 2015
miércoles, 4 de marzo de 2015
Por qué resistirse a que acomoden gente en el trabajo
- Una situación problemática que nos afectó como área a principio de este año (y cuando digo a principio de este año, sólo hago una sinécdoque, lo que en realidad quiero decir, es hace mucho, muchísimo tiempo, en una ciudad lejana, en una universidad gobernada por un ogro, temido por toda la comarca) fue: que frente a la renuncia de una compañera quedaron 18 horas cátedra para ser ofrecidas; en ese marco de situación, un miembro de la gestión se negó a ofrecerlas por antigüedad como se venía haciendo y sugirió un nombre ajeno a la institución, y cuyo título no era acorde a la función. Esto generó mucho malestar en el equipo de trabajo, no solo por afectar a las docentes a quienes se les habían ofrecido las horas, sino por la sensación de abuso de poder y falta de legitimidad.Entiendo que una de las causas de circunstancias como esta, es la politización partidaria de la universidad, la cual genera funcionamientos de transparencia cuestionable, en el marco de los cuales las personas que llegan al poder, lo hacen "debiendo favores", por lo cual las decisiones que luego toman en ejercicio de sus funciones, no son el resultado de criterios propios en función del bien de la institución, sino compromisos políticos que restringen sus libertades.
- Son un mecanismo de control: el poder los coloca como informantes.
- Llegan con "el culo sucio", algo que ocultar, por lo tanto son perfectamente manipulables por el poder.
- Viven de la práctica de serruchar el piso y nunca quieren ser "pinches"
- Es una burla a las acciones adaptativas de la gente a la institución.
- Va en desmedro de la calidad: la gente deja de confiar en sus méritos, y deja de procurarlos.
- Resquebraja los grupos de trabajo y su funcionamiento se entorpece.
- Va eliminando a la gente seria, que a la larga o a la corta, se va.
- Nunca llegan con disposición al trabajo, sino que buscan su propio beneficio.
- No son gente que quiera cambiar nada para hacerlo avanzar, sino que se amoldan a cualquier cosa, lo cual estanca las instituciones.
- Destruye la imagen frente a los destinatarios de la práctica y la sociedad: siempre se enteran y pierden el respeto por la institución.
- Rebela a las bases contra sus superiores, las bases son más y no siempre tienen tanto que perder como los funcionarios.
sábado, 10 de enero de 2015
Los fantasmas
de César Aira
La operación que más me llama la atención es la de los paréntesis: no es que los use realmente, o no mucho al menos, pero sí hace una alternancia entre la historia, lo que pasa (mejor dicho lo que describe, porque no es que pase mucho más que un evento) y una suerte de reflexiones filosóficas, de mayor o menor alcance, los cuales coloca unos en boca del narrador y otros en la mente de un personaje: La Patri, la soñadora.
La construcción de lo sobrenatural, se hace a las maneras del realismo mágico, colado sin ninguna explicación ni anclaje científico, simplemente sucede, y verdaderamente no afecta el realismo, la descripción de la forma de vida de unos inmigrantes pobres, afectados de exilio.
Una construcción me parece fuerte, el circunloquio en torno al machismo. Con la excusa de decir lo "chileno", se conforma una descripción de lo femenino y lo masculino- mencionado en la novela como "los hombres de verdad"- que echa luz sobre una de las formas de opresión naturalizada de género, típicamente latinoamericana. Esto se hace con una sutileza de detalles bastante exquisita.
Lo que me molesta, en mi lectura emocional, es la sensación de mentira o inverosímil. Por supuesto no me refiero a lo sobrenatural, sino a la forma de expresar el pensamiento y las costumbres de los pobres. No sé cuánto haya investigado el autor, ni cuántos pobres conozca de cerca, me quedo con una impresión de "perspectiva intelectual no confiable", no logra convencerme de que dice la verdad. Mi lectura emocional indica que no resiste un análisis hermenéutico, que no se presenta la chispa de conocimiento que el texto debería aportar (otro día cuestionaremos el debería, por ahora, favor de dejarlo pasar).
Mi sensación de enojo se resume a que no hay una historia interesante que se cuente, a que las digresiones coladas entre la misma no me parecen ni valiosas ni creíbles, y a que lo único que hay realmente, descripción de costumbres, no es confiable.
Esta novela me dejó con una sensación de estafa y de mentira. Sí admito que tiene algunas pequeñas hogueras encendidas, que dejan rumiando la sensación de que algo más podría brotar en una segunda lectura, y arriesgaría que tienen que ver con lo femenino: la sexualidad, el pensamiento, el optimismo, la sustentabilidad de la sociedad y la fantasía.
La operación que más me llama la atención es la de los paréntesis: no es que los use realmente, o no mucho al menos, pero sí hace una alternancia entre la historia, lo que pasa (mejor dicho lo que describe, porque no es que pase mucho más que un evento) y una suerte de reflexiones filosóficas, de mayor o menor alcance, los cuales coloca unos en boca del narrador y otros en la mente de un personaje: La Patri, la soñadora.
La construcción de lo sobrenatural, se hace a las maneras del realismo mágico, colado sin ninguna explicación ni anclaje científico, simplemente sucede, y verdaderamente no afecta el realismo, la descripción de la forma de vida de unos inmigrantes pobres, afectados de exilio.
Una construcción me parece fuerte, el circunloquio en torno al machismo. Con la excusa de decir lo "chileno", se conforma una descripción de lo femenino y lo masculino- mencionado en la novela como "los hombres de verdad"- que echa luz sobre una de las formas de opresión naturalizada de género, típicamente latinoamericana. Esto se hace con una sutileza de detalles bastante exquisita.
Lo que me molesta, en mi lectura emocional, es la sensación de mentira o inverosímil. Por supuesto no me refiero a lo sobrenatural, sino a la forma de expresar el pensamiento y las costumbres de los pobres. No sé cuánto haya investigado el autor, ni cuántos pobres conozca de cerca, me quedo con una impresión de "perspectiva intelectual no confiable", no logra convencerme de que dice la verdad. Mi lectura emocional indica que no resiste un análisis hermenéutico, que no se presenta la chispa de conocimiento que el texto debería aportar (otro día cuestionaremos el debería, por ahora, favor de dejarlo pasar).
Mi sensación de enojo se resume a que no hay una historia interesante que se cuente, a que las digresiones coladas entre la misma no me parecen ni valiosas ni creíbles, y a que lo único que hay realmente, descripción de costumbres, no es confiable.
Esta novela me dejó con una sensación de estafa y de mentira. Sí admito que tiene algunas pequeñas hogueras encendidas, que dejan rumiando la sensación de que algo más podría brotar en una segunda lectura, y arriesgaría que tienen que ver con lo femenino: la sexualidad, el pensamiento, el optimismo, la sustentabilidad de la sociedad y la fantasía.
jueves, 8 de enero de 2015
La sombra del viento
de Carlos Ruiz Zafón (2002) Barcelona. Planeta
"Jamás me había sentido atrapada, seducida y envuelta por una historia como que narraba aquel libro- explicó Clara-. Hasta entonces para mí las lecturas eran una obligación, una especie de multa a pagar a maestros y tutores sin saber muy bien para qué. No conocía el placesr de leer, de explorar puertas que se te abren en el alma, de abandonarse a la imaginación, a la belleza y al misterio de la ficción y del lenguaje. Todo eso para mí nació con aquella novela" pp. 32
"Bea dice que el arte de leer se está muriendo muy lentamente, que es un ritual íntimo, que un libro es un espejo y que sólo podemos encontrar en él lo que ya llevamos dentro, que al leer ponemos la mente y el alma, y que eśos son bienes cada día más escasos." pp. 476
Estas citas solo muestran un aspecto de
la novela, que habla de los libros y la literatura como
transformadores de la vida de los lectores. La sombra del viento se
trata de una lectura. Esta característica que ya no es novedosa en
sí misma, tiene en esta novela el precio y, a su vez la paga, del
“serpenteo” entre las vidas de ciertos personajes que son de
alguna manera paralelas, las iteraciones de sus historias permiten el
juego entre los puntos en común y las distancias a a partir del cual
se construye gran parte de la trama.
Pero esta no es la única
característica que la hace encantadora: La sabiduría y el “bien”
aparecen puestos en diversas bocas, en diversas vidas, pero
predominan en el lado de lo sencillo y popular, del habla llana de
quién no está interesado, ni necesita aparentar conocimiento. Por
otro lado se valora la excentricidad, asociada a una elección de
vida y podría decirse que la crítica fuerte recae sobre la
mediocridad, los que no se juegan, los cobardes...
La construcción del suspenso, que al
principio parece apenas relevante, se afianza y se “come” a la
escritura tanto como a la lectura. Solo una segunda lectura ha de
conjurar el delirio de la intriga.
Hay una sensibilidad en la construcción
de los personajes, más específicamente la descripción de gestos de
los personajes que resumen su vida: a un hecho, a una herida o a un
momento fundamental en sus vidas. Los personajes tienden a estáticos
por ello, pero aún cuando evolucionan, y lo hacen, es a través de
otro “momento” que impacta sus vidas,
El mechado de tiempos, presente y
pasado, tampoco es novedoso pero sí muy prolijito, las idas y
venidas van dejando huecos claros, que la narración va cubriendo, no
tanto gradualmente como con momentos narrativos reveladores.
La novela tiene un aroma de obra de
teatro, no es el narrador sino los personajes los que dejan la marca
de sus palabras. Del telón de fondo de la Barcelona cotidiana de
posguerra, saltan a escena sus gentes, que se identifican, que se
leen en el otro y van dejando una traza en los demás, en su realidad
y en el lector.
Post análisis: Después de babear como tres días con esta novela, que me encantó, me di cuenta que las mujeres están un poco a la sombra, no tanto me dije, porque hay personajes que son grosos... ahora, de pronto lo que los hace grosos es la ayuda que prestaron a un hombre... que sí era groso por sus acciones... después noté que hay dos personajes "princesita": Penélope y Bea... y como cierre, estoy 90 % segura de que no pasa completo el test de Bechdel
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