de César Aira
La operación que más me llama la atención es la de los paréntesis: no es que los use realmente, o no mucho al menos, pero sí hace una alternancia entre la historia, lo que pasa (mejor dicho lo que describe, porque no es que pase mucho más que un evento) y una suerte de reflexiones filosóficas, de mayor o menor alcance, los cuales coloca unos en boca del narrador y otros en la mente de un personaje: La Patri, la soñadora.
La construcción de lo sobrenatural, se hace a las maneras del realismo mágico, colado sin ninguna explicación ni anclaje científico, simplemente sucede, y verdaderamente no afecta el realismo, la descripción de la forma de vida de unos inmigrantes pobres, afectados de exilio.
Una construcción me parece fuerte, el circunloquio en torno al machismo. Con la excusa de decir lo "chileno", se conforma una descripción de lo femenino y lo masculino- mencionado en la novela como "los hombres de verdad"- que echa luz sobre una de las formas de opresión naturalizada de género, típicamente latinoamericana. Esto se hace con una sutileza de detalles bastante exquisita.
Lo que me molesta, en mi lectura emocional, es la sensación de mentira o inverosímil. Por supuesto no me refiero a lo sobrenatural, sino a la forma de expresar el pensamiento y las costumbres de los pobres. No sé cuánto haya investigado el autor, ni cuántos pobres conozca de cerca, me quedo con una impresión de "perspectiva intelectual no confiable", no logra convencerme de que dice la verdad. Mi lectura emocional indica que no resiste un análisis hermenéutico, que no se presenta la chispa de conocimiento que el texto debería aportar (otro día cuestionaremos el debería, por ahora, favor de dejarlo pasar).
Mi sensación de enojo se resume a que no hay una historia interesante que se cuente, a que las digresiones coladas entre la misma no me parecen ni valiosas ni creíbles, y a que lo único que hay realmente, descripción de costumbres, no es confiable.
Esta novela me dejó con una sensación de estafa y de mentira. Sí admito que tiene algunas pequeñas hogueras encendidas, que dejan rumiando la sensación de que algo más podría brotar en una segunda lectura, y arriesgaría que tienen que ver con lo femenino: la sexualidad, el pensamiento, el optimismo, la sustentabilidad de la sociedad y la fantasía.
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