de Carlos Ruiz Zafón (2002) Barcelona. Planeta
"
Jamás me había sentido atrapada, seducida y envuelta
por una historia como que narraba aquel libro- explicó Clara-. Hasta
entonces para mí las lecturas eran una obligación, una especie de
multa a pagar a maestros y tutores sin saber muy bien para qué. No
conocía el placesr de leer, de explorar puertas que se te abren en
el alma, de abandonarse a la imaginación, a la belleza y al misterio
de la ficción y del lenguaje. Todo eso para mí nació con aquella
novela" pp. 32
"
Bea dice que el arte de leer se está muriendo muy
lentamente, que es un ritual íntimo, que un libro es un espejo y que
sólo podemos encontrar en él lo que ya llevamos dentro, que al leer
ponemos la mente y el alma, y que eśos son bienes cada día más
escasos." pp. 476
Estas citas solo muestran un aspecto de
la novela, que habla de los libros y la literatura como
transformadores de la vida de los lectores. La sombra del viento se
trata de una lectura. Esta característica que ya no es novedosa en
sí misma, tiene en esta novela el precio y, a su vez la paga, del
“serpenteo” entre las vidas de ciertos personajes que son de
alguna manera paralelas, las iteraciones de sus historias permiten el
juego entre los puntos en común y las distancias a a partir del cual
se construye gran parte de la trama.
Pero esta no es la única
característica que la hace encantadora: La sabiduría y el “bien”
aparecen puestos en diversas bocas, en diversas vidas, pero
predominan en el lado de lo sencillo y popular, del habla llana de
quién no está interesado, ni necesita aparentar conocimiento. Por
otro lado se valora la excentricidad, asociada a una elección de
vida y podría decirse que la crítica fuerte recae sobre la
mediocridad, los que no se juegan, los cobardes...
La construcción del suspenso, que al
principio parece apenas relevante, se afianza y se “come” a la
escritura tanto como a la lectura. Solo una segunda lectura ha de
conjurar el delirio de la intriga.
Hay una sensibilidad en la construcción
de los personajes, más específicamente la descripción de gestos de
los personajes que resumen su vida: a un hecho, a una herida o a un
momento fundamental en sus vidas. Los personajes tienden a estáticos
por ello, pero aún cuando evolucionan, y lo hacen, es a través de
otro “momento” que impacta sus vidas,
El mechado de tiempos, presente y
pasado, tampoco es novedoso pero sí muy prolijito, las idas y
venidas van dejando huecos claros, que la narración va cubriendo, no
tanto gradualmente como con momentos narrativos reveladores.
La novela tiene un aroma de obra de
teatro, no es el narrador sino los personajes los que dejan la marca
de sus palabras. Del telón de fondo de la Barcelona cotidiana de
posguerra, saltan a escena sus gentes, que se identifican, que se
leen en el otro y van dejando una traza en los demás, en su realidad
y en el lector.
Post análisis: Después de babear como tres días con esta novela, que me encantó, me di cuenta que las mujeres están un poco a la sombra, no tanto me dije, porque hay personajes que son grosos... ahora, de pronto lo que los hace grosos es la ayuda que prestaron a un hombre... que sí era groso por sus acciones... después noté que hay dos personajes "princesita": Penélope y Bea... y como cierre, estoy 90 % segura de que no pasa completo el
test de Bechdel