miércoles, 13 de octubre de 2021

Retirados

No van sino que permanecen empecinados

en la costumbre de buscar detalladamente la derrota

con la esperanza minuciosa de la felicidad del otro,

la esperanza de que el otro no sea un espejo de su tristeza y de su renuncia;

porque si lo fuera…. serían parte de un orden cruel,

inaceptable tanto por el lado de la cruz como por el lado de la cara,

un orden moneda que los acerca con un diferencial cada vez menor,

a la muerte pueril.


En otro tiempo sus ojos se habían animado a declarar una guerra,

pero al momento de disparar se les había manchado de sangre el propio cuerpo.

En ese tiempo, las astillas de lo desconocido les habían acicateado las ganas de vivir.

Ahora, no son más que sombras de viejos cañones por fin empastados de hollín,

dispuestas a la tibieza esclava de la paz.


Si un día una búsqueda atrevida dejó una huella en el río del recuerdo,

un temible remolino que se tragó y se traga la cordura,

hoy caminan sin buscar por la orilla firme, inclinada de atardecer,

midiendo los pasos del otro para ver hasta donde pueden jugar

ese juego de piedritas cuyo nombre ni importa recordar,

tratando de ver un destello que los deje en paz,

que les diga que están bien ahí el hueco y la ausencia.

Que la herida va donde va.

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