La nona y la nena pescan pescados
de tapas de gaseosa
de tapas de gaseosa
con un palito.
El nono y el nene usan pañales.
La nona pide nanas
por la noche
y llama a su mamá.
La nena va dejando
de pedir nanas.
La nona no.
La mamá la viene a consolar,
la mamá la viene a
buscar.
Las mamás llegan
primero al mundo
y a la eternidad.
-Me tengo que
arreglar porque me busca mamá.
-No, tu hija te
busca.
La mira largo, la nona a la
chica
y no le explica nada.
y no le explica nada.
Donde otros ven
sombra de pasado,
la nena mira al nono
y ve al sol.
El nene se trepa a
la silla de ruedas
y sale a la vida, en un camión de bomberos,
como en el antiguo
carro de bomberos de la plaza.
Tengo ganas de hacer
masa,
dice la nona, de
sentir las manos en la masa,
y empuja las manos
hacia su pierna quieta
hacia su no pierna,
hacia la masa imaginaria.
El nono no explica ni niega sus manías
y le da veinte besos a la cruz
para conjurar los males.
Se acuerda de los muertos y de sus hijos
por si hubieran sido leales.
La nona no se acuerda de nadie
ni les reprocha su condición de mortales
escapa de la culpa, de las disculpas,
y no le teme a las historias inconclusas.
El nono no explica ni niega sus manías
y le da veinte besos a la cruz
para conjurar los males.
Se acuerda de los muertos y de sus hijos
por si hubieran sido leales.
La nona no se acuerda de nadie
ni les reprocha su condición de mortales
escapa de la culpa, de las disculpas,
y no le teme a las historias inconclusas.
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