miércoles, 13 de octubre de 2021

El nono y la nena



La nona y la nena pescan pescados
de tapas de gaseosa
con un palito.

El nono y el nene usan pañales.
La nona pide nanas por la noche
y llama a su mamá.
La nena va dejando de pedir nanas.
La nona no.

La mamá la viene a consolar,
la mamá la viene a buscar.
Las mamás llegan primero al mundo
y a la eternidad.

-Me tengo que arreglar porque me busca mamá.
-No, tu hija te busca.
La mira largo, la nona a la chica
y no le explica nada.

Donde otros ven sombra de pasado,
la nena mira al nono y ve al sol.

El nene se trepa a la silla de ruedas
y sale a la vida, en un camión de bomberos,
como en el antiguo carro de bomberos de la plaza.

Tengo ganas de hacer masa,
dice la nona, de sentir las manos en la masa,
y empuja las manos hacia su pierna quieta
hacia su no pierna, hacia la masa imaginaria.

El nono no explica ni niega sus manías
y le da veinte besos a la cruz
para conjurar los males.
Se acuerda de los muertos y de sus hijos
por si hubieran sido leales.

La nona no se acuerda de nadie
ni les reprocha su condición de mortales
escapa de la culpa, de las disculpas,
y no le teme a las historias inconclusas.





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