miércoles, 3 de octubre de 2018

El hombre de sombrero (I)

Le habían comido las pestañas las hormigas, ni una le habían dejado. En la misma época en que la meningitis le había comido una hermana, pero se ve que la meningitis era diferente a las hormigas, porque le había dejado cuatro, cuatro hermanos más, por suerte o por desgracia.
Meningitis, qué raro sonaba esa palabra, que ahora se sabía bien; se pronuncia marcando la gi, gi, es como pegajosa. Se le había reído la madre cuando preguntó si era culpa del desgraciado. No, eso no, le había dicho, mirando el atardecer sobre el campo ajeno, tal vez preguntándose si ese día vendría.

 Mucho tiempo después sería ella la que miraría por las ventanas alargadas del living, haciéndose la misma pregunta.
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miércoles, 25 de octubre de 2017

Noche tibia

Quedé latiendo como un corazón fuerte
en el cuerpo ya sin vida de un animal degollado
temblando como un pájaro perdido y mojado.

Tus manos precisas me resumieron,
me sintetizaron hasta dejar mis dudas 
convertidas en un suspiro.

Mi desmadrado sentir
embravecido y descontrolado
está a la sombra de tu potencia 
y de tu palabra.

domingo, 22 de octubre de 2017

Generosidad

¿Es generosidad o egoísmo
la picelada liviana de tus dedos?

Yo pierdo el gobierno de mí
y vos haces de tu vida
una obra de arte.

miércoles, 18 de octubre de 2017

¿Quién es mi hermano?

¿Te sorprendió que tu hermano fuera tu hermano?
Me pregunto que cosas pensaron y que cosas heredaron.
 Como todos.
¿Se quieren si se acercan ideológicamente?
Un compañero es mas importante que un amigo
porque al amigo siempre lo vas a terminar traicionando,
junto con su clase.
¿Y también los hermanos son hermanos 
cuando enfrentan al capital?
¿Por qué te habías pensado insignificante?

Sentados a esperar

Mediocres en nuestro estatismo,
bien quietecitos por temor
Somos empleados para que no existan los patrones.

Boicoteamos el juego dejándonos perder.
¿Podremos no jugar?
¿O hay que perder sólo para no enamorarse del juego?
¿Sentados a esperar la revolución?

Calle

La calle se veía mojada pero parecía que no iba a llover más. La noche pesada anunciaba un verano menos próspero. La esquina, mal iluminada como siempre.
-Hola Doña
-¡Hola! ¿Otra vez por acá?
-Sí, doña. Me había puesto un negocito, pero me fundí. 
-........
-Así que volví.

martes, 29 de agosto de 2017

Escrituras del yo


Mi yo tiene un agujero,
que recuerdo y que me raspa,
va desde los doce a los veintiuno.

Mi toc tiene un vaivén,
unas veces caigo al fuego
y las otras, al agua helada.

Mi corazón tiene un sereno,
un amor sereno 
que es de agua tibia.

Mi historia tiene unas fotos que no quiero acoplar,
mi nariz tiene una abuela que, dice mi mamá,
que era zorra y maldita.

Mi escritura tiene una demora que me consume,
me quema y me repite
una escritura que se disuelve al revivirla
y se proyecta imaginada, a la nada.

Mi credo tiene una contradicción
que me culpa y me reclama
me libera, me redime y me sana.