Mi yo tiene un
agujero,
que recuerdo y que
me raspa,
va desde los doce a
los veintiuno.
Mi toc tiene un
vaivén,
unas veces caigo al fuego
unas veces caigo al fuego
y las otras, al agua
helada.
Mi corazón tiene un
sereno,
un amor sereno
que
es de agua tibia.
Mi historia tiene
unas fotos que no quiero acoplar,
mi nariz tiene una
abuela que, dice mi mamá,
que era zorra y
maldita.
Mi escritura tiene
una demora que me consume,
me quema y me repite
me quema y me repite
una escritura que se
disuelve al revivirla
y se proyecta imaginada, a la nada.
y se proyecta imaginada, a la nada.
Mi credo tiene una contradicción
que me culpa y me reclama
me libera, me redime y me sana.
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